El afán por intentar crear un nuevo mercado nos ha traído hasta aquí: una
sociedad basada en las nuevas tecnologías, que, en los últimos tiempos, avanza
a una rapidez tan grande que no sabemos qué será lo próximo.
Podríamos decir que todo empezó
cuando Steve Jobs, el gran genio de la tecnología, intentó crear un nuevo tipo de mercado. Y, sorprendentemente,
lo acabó consiguiendo. Lo consiguió de tal forma que, si nuestras vidas ya
dependían de “máquinas” que lo hacían todo –o casi todo- por nosotros, ahora
podemos decir que hacemos “magia” con un solo toque.
En 2001 la industria
de la música dio un giro enorme con la aparición de iPod. Y cuando todo el mundo pensaba que ya no se podría inventar
nada más novedoso, apareció iPhone en 2007, marcando un antes y un después en
la telefonía con el innovador sistema operativo iOS y nos fue introduciendo en
las maravillas de la pantalla táctil. Tres años más tarde aparecía el
impresionante iPad, un invento de lo más inesperado que no solo supuso una
innovación sino una revolución en la forma de consumir contenidos, si ya no la
teníamos con el iPod y el iPhone.
Desde aquel
2001, las principales empresas del mundo entraron en una disputa para poder
estar siempre por delante y poder ofrecer el mejor servicio y lo más innovador
a los usuarios. Consiguieron sumergirnos de tal forma en ese nuevo mundo en que
casi todos ya pueden disponer de una de estas
tecnologías.
Y es que hoy en día podemos
hacer casi todo con esos pequeños aparatos que están dominando el mercado
actual, cada vez más sorprendentes y que no nos dejan con mal sabor de boca. Y
ese “poder hacer casi todo” con ellos es lo que nos lleva a decir que “ya no
saben ni el qué inventar”. Después
de las impresionantes cosas que nos permite hacer un móvil de la gama de iPhone
o una Tablet iPad, y múltiples aparatos más, así como smarthphones,
blackberries… parece que las grandes empresas quieren seguir sorprendiéndonos.
Así lo podemos comprobar con lo
último sacado al mercado por la empresa finlandesa Nokia, que ha patentado un
tatuaje que vibra cuando recibimos un aviso de nuestro smarthphone. Esta
tecnología que, aunque de momento solo haya sido patentada, tiene como objetivo
permitir a los usuarios “sentir” todas las notificaciones de su móvil.
Si ya se discutía que éramos
cada vez más dependientes de estas nuevas formas de comunicación, con un
tatuaje en la piel creo que ya se podría confirmarlo. Pero, ¿realmente era
necesario llegar a donde hemos llegado? Lo cierto es que el futuro es incierto,
no sabemos qué será lo próximo y si de verdad será imprescindible o no en
nuestra vida. Lo que sí sabemos es que ya no nos imaginamos sin estos aparatos pero,
como diría el propio Steve Jobs, “Muchas veces la gente no sabe lo que
quiere hasta que no se lo enseñas”.